viernes, 3 de julio de 2009

Conformidad

Cualquiera que haya pertenecido a un grupo (y todos hemos pertenecido y pertenecemos a alguno) y haya buscado ser parte de él, conoce la ansiedad que produce la idea de ser rechazado. Esto no es un temor infundado, ya que los grupos suelen rechazar a los miembros que actúan de forma distinta, a quienes rehusan a seguir las reglas o a quienes respaldan y expresan ideas diferentes. Ese rechazo puede ser más o menos intenso y va desde quitar poder al incorformista a asegurarse que no comparta ninguna de las recompensas que el grupo obtiene, pasando por todo tipo de refuerzos negativos. Algo que puede ser significativamente doloroso.

Solomon Ash trató de medir la conformidad social con un experimento clásico http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Asch. El objetivo era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando éstas son contrarias a la realidad. Un voluntario entraba en una sala donde ya estaban 6 personas y le invitaban a sentarse en penúltimo lugar. Él creía que se trataba de gente como él, que había aceptado participar en una investigación psicológica, pero todos tenían instrucciones precisas de cómo actuar recibidas de los investigadores. Primero les mostraron dos tarjetas: una, con una línea única de 25 centímetros y otra, con tres líneas A 21,8 cm, B 25 y C 21 centímetros. Les pidieron que compararan la linea de la primera tarjeta con las tres de la segunda y que dijeran cual les parecía del mismo tamaño, porque se trataba de medir la percepción visual. Uno a uno, los sujetos fueron afirmando que la línea que coincidía era la B y también el sujeto voluntarío. El siguiente ensayo era igual: el investigador les muestra una línea estandar de 5 centímetros y todos la hacen coincidir con otra línea de 5 centímetros. En el siguiente el investigador muestra una línea estandar de 8 centímetros y tres líneas en la segunda tarjeta de A 8,3, B 10,6 y C 8 centímetros. El voluntario a estas alturas ya piensa que el experimento en muy fácil y que todos sus compañeros, como en anteriores ocasiones van a estar de acuerdo en que la respuesta correcta es la C. Pero, para su sorpresa, todos sus compañeros de experimento están de acuerdo que la línea correcta es la A. El voluntario queda desconcertado, siente un cierto desasosiego y duda que contestar. Al final lo hace y... Asch constató que, repetido muchas veces el experimento, los voluntarios se conformaron a la opinión incorrecta del grupo a sabiendas de que la respuesta era equivocada una tercera parte de las veces y solo una cuarta parte de ellos realizaron la tarea sin errores.
Ashs descubrió que la conformidad era mayor en el juicio dificil que en el sencillo; si el grupo tenía al menos 3 o 4 personas (no hubo más en un grupo de 3 que en uno de 15); si la opinión era unánime (un solo caso de disconformidad aumentaba las respuestas correctas de los voluntarios); en las primeras etapas de la interacción que en las últimas; si las personas son inseguras y se sienten atraidas por el grupo. La teoría del impacto social (Latané 1981) también predice que el impacto o fuerza social sentida por una persona es una función de la fortaleza, proximidad y el número de fuentes de influencia social presentes en un momento dado.
El 5 de Junio de 2009 ha sido públicado en el Diario Oficial de Castilla la Mancha http://docm.jccm.es/portaldocm/descargarArchivo.do?ruta=2009/06/05/pdf/2009_7756.pdf&tipo=rutaDocm las condiciones de acceso al grado IV de la carrera profesional. Se supone que este grado debería medir, sobre todo, la excelencia clínica aplicada de un profesional concreto. Cosa que se supone que se hace para premiar a ese profesional concreto y para incentivar una superación en los conocimientos que hipotéticamente redunde en una atención más competente de los pacientes. Eso se supone que es lo que debe evaluarse en el bloque IB. No me resisto a trascribir aquí literalmente lo que pone el DOCM (con negritas mías):

I.B. Competencia asistencial: Se valora el conjunto de conocimientos, habilidades, experiencias y actitudes que constituyen la cualificación del profesional en el ejercicio de su actividad asistencial y determina el modo de realizarsu trabajo profesional.Se subdivide en competencias estratégicas y en competencias específicas – perfil del profesional, cuyo contenido se establece en el Anexo V.
Estos apartados se evaluarán en virtud de los cuestionarios estandarizados cumplimentados por el responsable inmediato superior del profesional y por sus compañeros de la misma profesión sanitaria del servicio, equipo o unidad, en función del siguiente porcentaje de valoración:
a) 50% el cuestionario del responsable superior según la organización del Sescam.
b) 50% los cuestionarios que con carácter voluntario cumplimenten los compañeros del servicio, equipo o unidad de la misma profesión sanitaria (siendo 5 o más compañeros se elimina la puntuación máxima y mínima y se halla la media del resto. Siendo 4 o menos se halla la media).
En caso de no cumplimentarse los cuestionarios por los compañeros se valorará al 100% el cuestionario del responsable superior.
A estos efectos, se considera responsable superior del profesional:
a) En Atención Especializada: Para el personal licenciado sanitario, el jefe de servicio y en su defecto, de sección.
Para el personal diplomado sanitario, la supervisora de unidad y en su defecto, la supervisora de área.
b) En Atención Primaria: Para el personal licenciado sanitario, el coordinador de equipo y en su defecto, el coordinador de equipos. Para el personal diplomado sanitario, el responsable de enfermería y en su defecto, el responsable de enfermería de equipos.
c) En otros supuestos, se adaptará a las circunstancias concurrentes en cada caso.
Nótese como opera el lenguaje al definir los niveles (atención especializada y atención primaria) y la conclusión ineludible a la que lleva, lo que en mi opinión se concreta en las diferencias de estatus y recursos de los dos niveles. Pero no es eso a lo que me quiero referir en esta entrada. Lo relevante es que se ha renunciado a objetivar cualquier tipo de jerarquía clínica, a medir de cualquier manera que implique algún tipo de objetividad los conocimientos médicos aplicados a la práctica clínica, en un grado de carrera profesional que se supone que debe de implicar un mínimo de excelencia. Se podrían haber evaluado indicadores de proceso o de resultados pactados previamente; se podría haber realizado una prueba ECOE; se podría haber optado por la observación directa de la actividad clinica; se podrían haber combinado cualquiera de estos métodos. Pero se ha optado por una encuesta que si se contesta y se acepta mayoritariamente supondrá también la aceptación generalizada del método y pondrá automáticamente fuera de juego a cualquier crítico, que tendrá dos fuentes potentes de presión: la opinión generalizada del grupo (se supone además que el documento está pactado con sindicatos, sociedades científicas, etc) y la posibilidad de perder un determinado dinero en su sueldo que puede conseguir con facilidad si se pliega a las exigencias. Un experimento Asch casi perfecto que merecería estudiarse. Aunque sospecho los resultados y me temo que la conformidad será mayor de un tercio. Yo mismo, como implicado en el experimento llevo días sintiendo un creciente desasosiego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario