domingo, 15 de agosto de 2010

Digresión


Reestructurar es para Watzlawick darse cuenta de que un objeto puede pertenecer a más de una clase, es decir construir un relato de la realidad que haga sentir que no hay un solo significado para lo que nos ha pasado o lo que imaginamos. No se trata, por tanto, de buscar otra nueva clase exclusivamente verdadera para el objeto sino de darse cuenta de que puede pertenecer a otra o a varias clases igualmente válidas. Buscar otra clase realmente “real” es caer en más de lo mismo. Un problema del psicoanálisis es que ofrece la adscripción a una nueva clase verdadera que sería la única interpretación que terminaría con la angustia. Esto muchas veces no es cierto o puede serlo simplemente por sugestión.


Esta es la base de construccionismo radical en psicología al que se le puede achacar lo mismo que al relativismo. Todos los significados pueden ser igualmente válidos. Pero la experiencia histórica enseña que con frecuencia hay significados francamente dañinos para los sujetos y la colectividad. Quizá por eso sería más racional enunciar que en cualquier caso siempre hay más de un significado o clase en la que se puede incluir un objeto. Eso puede ser suficiente para el sujeto y también socialmente porque permite crear una sociedad abierta y alejar los totalitarismos de todo tipo ya que sería posible discutir racionalmente que significados son mejores para el individuo y la sociedad teniendo en cuenta los hechos (lo que introduce de nuevo la idea de realidad realmente real, una paradoja).


Más de lo mismo es también pensar que tiene que pasar mucho tiempo y realizarse un gran esfuerzo para que mejore el ánimo: una profecía autocumplidora. Si se descubre el truco de un juego que parecía no tenerlo se abre otro juego nuevo en el que ya no vale ignorar lo que se sabe. Sentirse solo una persona entre millones es una cura de humildad necesaria. Igualmente es tranquilizador que el fragor de las emociones de una persona y sus pensamientos irracionales importan poco a los demás y no suelen percatarse siquiera. ¿Qué sabemos en realidad de lo que los demás sienten?. En general siempre nos quedamos con la conducta actual que, eso sí, puede estar lastrada por la culpa o por el relato actualizado de lo que creemos ser.


Leo la voz estupidez en el Diccionario filosófico de Savater. Un estúpido es aquella persona que acaba haciendo con fervor acciones negativas para los demás y para él mismo. Un tipo que se mete donde no le llaman y que es capaz de empeorar las cosas porque nunca aprende. La estupidez sería una condición moral independiente de los conocimientos, de hecho son legión los intelectuales o gente presuntamente inteligente que se han comportado de forma estúpida en muchos momentos de su vida. Quizá una de la mayores habilidades personales es saber detectar cuando uno se comporta como un estúpido o cuando lo hacen los demás. Columbrar el arte de amargarse la vida y negarse a ello. Como siempre el problema es como conseguirlo. El reto de una vida.



1 comentario:

  1. Lo siento Ramón, se dice digresión, no disgresión

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