martes, 19 de junio de 2012

Testículos

Luego, cuando pase todo (si es que pasa) dirán que es mejor olvidar. Que todos cometimos errores, que nadie es perfecto. Que todos fuimos responsables de lo que ocurrió. Dirán que el resentimiento es nocivo para algún órgano vital, y que el pasado no mueve el agua de ningún molino. 


Dirán también eso tan bonito de que hay que ser positivos y vivir el presente esplendoroso que quedó después de la batalla y que hay impulsarse, llenos de optimismo y esperanza, hacia el futuro. Incluso sugerirán a los heridos que lo son por algún defecto de fábrica que les impide adaptarse a los cambios y que su inteligencia emocional no es suficientemente elevada. Porque, ya se sabe, las crisis son una oportunidad para el crecimiento, una forma como otra cualquiera de vivir la vida. 


Dirán todo eso y, cuando lo hagan, quizá de nuevo adalides de otra gran causa o sonriendo con suficiencia desde algún otro despacho, recordad a los viejos humildes que murieron solos y sucios sin ningún refugio, sin nadie que les tendiera una mano, y también, que una de las primeras medidas que tomaron (si se confirma) fue quitar las unidades de cuidados paliativos domiciliarios cuando todavía abundaba lo prescindible, lo que no es ninguna casualidad si se piensa bien: el miedo conviene alimentarlo hasta el final. Por no hablar del sufrimiento que va a producirse en todo lo demás durante ese trayecto, que se hará interminable para muchos y que ellos contemplarán desde muy lejos, en otros lugares siempre mucho más confortables. 


La crueldad en estado puro cuando podría haberse elegido otra cosa. Cuando podríamos elegir luchar por evitarlo.



 El lenguaje es un licor estimulante, seco, que ayuda a soportar el mundo y las debilidades de la naturaleza humana. Al final las cosas son como son. A veces algunos tipos traicionan por cualquier motivo mezquino; a veces otros matan o roban y no les pasa nada; a veces "paga el pato" un inocente que es rápidamente olvidado. Hay asesinos que, sin embargo, pueden hacerte un favor y hermanos que pueden estafarte con la sonrisa en la cara. Y todo esto sucede mientras la gente ama y odia, escucha música y toma alcohol y miente y folla y persigue sueños imposibles y se muere. Pero también sale el sol cada mañana y brotan inesperadamente flores en el fango. Y se puede leer a Dashiell Hammet para soportar esta crisis sin llorar demasiado y con los ojos muy abiertos para no olvidar lo que paso, ni las caras de los culpables.. Sin buscar la aprobación de nadie y reconciliados con nosotros mismos. Porque ya se sabe, como le dice el detective a la chica en "El hombre delgado":


 " Eres como todo el mundo. Les gustas a unos y no les gustas a otros, y a los demás ni les gustas ni les dejas de gustar"


 un cierto estilo de ir por la vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada